¿Lactancia materna en un niño con Sd. de Down? ¡Sí, por favor!

En el primer trimestre de gestación se realiza un cribado para el diagnóstico prenatal del Síndrome de Down o trisomía 21. Es por ello, que la familia tiene la oportunidad de informarse ampliamente sobre los aspectos en que puede influir en la lactancia materna, con anterioridad al nacimiento.

El hecho de recibir o no leche materna va a influir de forma determinante en la salud de cualquier bebé, pero con más razón en aquellos niños más vulnerables y propensos a padecer afecciones infecciosas y respiratorias. Es por ello que la LM es un pilar básico en la salud de un niño con Down.

Hay varias particularidades físicas que vamos a encontrar en ellos, pero son las siguientes las que más puede incidir directamente en la lactancia:

 Hipotonía


Es una disminución del tono muscular, incluída en los músculos de la cara y boca que intervienen en la succión y deglución. El bebé hipotónico tendrá dificultad para mantener un agarre y succión eficaces al pecho, pues puede no tener fuerza para mantener el pecho dentro de la boca y realizar una buena succión que garantice una correcta transferencia de leche.

Macroglosia

La lengua es más grande de lo habitual y sobresale por fuera de la boca, dificultando el sellado al pecho.

Glosoptosis

O retracción de la lengua hacia atrás (algo que también ocurre en el Síndrome de Pierre Robin junto con una marcada microretognatia dificultando mucho la lactancia). La lengua cae hacia atrás dificultando su manejo en la succión e impidiendo una respiración adecuada.

Estos 3 puntos son los que debemos manejar para ayudar al bebé a optimizar la succión y la transferencia de leche. Además esto puede ir (o no) acompañado de otras particularidades anatómicas de la boca, como frenillo sublingual, labial, o fisura palatina, con las dificultades añadidas en cada situación. En cualquier caso, de un modo u otro la lactancia materna es posible, y no sólo posible sino además es un gran regalo para estos pequeños. Las familias necesitan recibir información veraz y útil desde el embarazo para hacer frente al inicio y mantenimiento de la lactancia con herramientas, y deben ser informadas de los riesgos de la alimentación con sucedáneos d eleche materna para un bebé con síndorme de Down.

Estos riesgos ya están presentes en cualquier niño, pero aumentarán la incidencia en estos niños que ya tienen una predisposición a diversas patologías, como los problemas respiratorios.

Que reciban lactancia materna o no, puede marcar la diferencia en el número de episodios, ingresos y complicaciones.

Podría añadirse también algo habitual entre los niños con Down: una cardiopatía. Esta puede dar lugar a una afectación en el intercambio gaseoso y producir disnea y cianosis durante la succión al bebé, aunque bien es cierto que en diversas investigaciones se ha podido observar como la saturación de oxígeno y la frecuencia cardiaca y respiratoria mejoran durante el piel con piel y el momento de amamantamiento. Esto puede deberse a una coordinación con la respiración materna, a una mejor regulación de la temperatura corporal (fenómeno de sincronía térmica), ya que el bebé gestiona la salida de leche del pecho con su succión, a diferencia de con el biberón, donde no tiene tanto control sobre el flujo de leche.

Herramientas para mejorar la lactancia directa del pecho

La compresión mamaria, a la que siempre le doy el protagonismo que merece por su gran utilidad, ayuda al bebé a minimizar el esfuerzo y optimizar la toma, tomando más cantidad con menos esfuerzo, llegando a la parte más grasa de la leche.

El bebé con Down presenta hipotonía en los músculos de la cara y boca, afectando al sellado de la boca con el pecho, a la presión negativa y a los movimientos linguales que tiene que realizar para extraer la leche. Para ayudarle en este aspecto, se puede buscar la postura que más le facilite la succión, por ejemplo rugby o caballito, en las que podría tener mayor sostén. En la postura a caballito, además, podemos aplicar la técnica de E-Dancer, en la que la madre sujeta su pecho por debajo y con su dedo índice sostiene y estabiliza la mandíbula, facilitándole el sellado y la succión al pequeño. En niños muy pequeños, incluso puede sostener su pecho y la mandíbula de forma simultánea, como en la foto.

http://www.guiasalud.es/egpc/lactancia/pacientes/imagenes/apartado_8/dancer.jpg

Para minimizar la glosoptosis, se pueden mantener posturas en las que la lengua no pueda ir hacia atrás por gravedad, como por ejemplo la de amamantamiento biológico, caballito, o con la mamá y bebé tumbados en la cama de lado.

¿Y si no se logra una succión eficaz?

En caso de que a pesar de nuestros esfuerzos y recursos no sea posible que el bebé llegue a realizar una succión eficaz, podría verse comprometida la transferencia de leche y por tanto empezar a generar otros problemas: escasa ganancia ponderal, deshidratación, ingurgitación mamaria, hipogalactia, mastitis…

Es aquí donde debemos garantizar que el bebé que no puede alimentarse directamente del pecho, lo haga mediante lactancia diferida, es decir, la madre extrae la leche y se la da al bebé, a ser posible, con métodos respetuosos con su fisiología y su capacidad de succión-deglución: método Kassing, finger-feeding, etc.

La lactancia materna en el Síndrome de Down es posible, y por supuesto crucial en la salud de estos niños, por lo que como profesionales es nuestro deber promoverla y facilitarla.

 

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