¿Se puede dar lactancia artificial de una forma más fisiológica?

Durante la gestación, el feto ha ido desarrollando todos sus sentidos, y son el gusto, el olfato y el tacto los que han adquirido un desarrollo mayor al nacimiento. Esto no es más que un mecanismo desarrollado por la especie (y otras especies), para garantizar su supervivencia al ser capaz de reconocer el olor de la leche materna y garantizar el acceso al pecho y por tanto su alimentación.

«Todas las conexiones  cerebrales que se iniciaron dentro del útero seguirán fortaleciéndose de  acuerdo a la calidad de las sensaciones y experiencias que reciba, y así irá  formándose el cerebro tanto a nivel anatómico como funcional.»

«(…)El siste­ma nervioso de las y los recién nacidos es muy plástico tanto para absorber daños como beneficios en este periodo precoz del desarrollo. Las relaciones de vínculo y apego van a condicionar las respuestas emocionales de los niños y niñas durante sus primeros años y estas expe­riencias influirán de forma determinante en las sinapsis, en la calidad de las conexiones cerebrales, en el crecimiento del cerebro que, como sabemos, es máximo en el último trimestre del embarazo y en los dos primeros años de vida».  

«Maternidad y salud. Ciencia, conciencia y experiencia». Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

La leche materna, es algo más que un alimento, ya de por sí muy superior a cualquier otro por su composición. Pero mas allá de lo nutricional e inmunológico, la lactancia materna genera emociones y un vínculo afectivo mediado por neurohormonas que favorecen el desarrollo cerebral del bebé y condicionan sus conductas futuras.

Hecha esta introducción, abordemos el tema que nos ocupa

Vista la importancia del vínculo y de lo que a nivel neurohormonal supone la lactancia materna para el binomio madre-hijo, como profesionales sanitarios, también estamos en el deber de informar a las familias sobre cómo reproducir todos estos beneficios (excepto el nutricional e inmunológico en el caso de la lactancia artificial), cuando la opción es diferente al pecho materno exclusivamente (lactancia artificial o materna diferida) ya sea por deseo materno, o por causas médicas o problemas de lactancia que hayan llevado a la familia a esa situación.

Amamantamiento, mucho más que alimento

Es contacto piel con piel, cuerpo a cuerpo. Relación del bebé con el entorno a través de las manos tocando la piel de su madre. Es calor materno. Son miradas. Es escuchar el sonido del corazón de su madre, su voz, y sentir su respiración.

 En resumen, en el pecho se produce una íntima interacción madre-hijo, no sólo por proximidad física, que eso es obvio, sino por lo que ocurre fisiológicamente en ambos organismos.

Interacción es igual a estimulación

 

¿Qué ocurre cuando el cerebro del bebé recibe todos estos estímulos durante la interacción con su madre?

Se produce liberación de oxitocina, produciendo eyección láctea y placer y bienestar en la madre y el hijo, así como sensación de felicidad y enamoramiento, y formación y refuerzo del vínculo afectivo.

Además, hay una liberación de prolactina y endorfinas, que ayudan a la relajación, a la analgesia y a la inducción del sueño.

Otros aspectos relacionados con el amamantamiento forman un compendio de condiciones que se dan durante una toma, y que encajan a la perfección con la fisiología del bebé, respetando sus ritmos, su anatomía y el funcionamiento de su aparato digestivo, por lo que es positivo para su salud:

Es a demanda, cuando el bebé quiera o necesite, la leche sale a su ritmo de succión, y la duración de la toma es la que el niño precise.

Siempre en brazos o muy cerca del cuerpo materno.

No siempre se da el mismo pecho, sino que se cambia de lado (lo que permite mayor estimulación materna, y un mejor desarrollo visual del niño)

– La toma termina de forma espontánea, suave,  cuando el bebé lo decide

Todo ello ayuda en la tan importante autorregulación del bebé. Aprende a identificar sensaciones de hambre y saciedad, y a gestionarlas por sí sólo.

 

Por otro lado, el contacto con la figura de apego es indispensable para un buen desarrollo emocional y formación de un apego seguro. Como ya sabemos, somos seres altriciales (nacemos tremendamente inmaduros por la evolución de nuestra postura bípeda que estrechó nuestra pelvis y dio lugar a gestaciones más cortas que las de nuestros antepasados que caminaban a 4 patas). Esta inmadurez hace que sea imprescindible el contacto materno para garantizar la supervivencia, por lo que el bebé es una demanda continua de esa cercanía. Necesita sentir el tacto, olor y calor materno para sentirse a salvo. Por ello, elabora conductas para garantizar la atención y cercanía de su madre, como el llanto, la sonrisa, las miradas…Son conductas escritas en su código genético.

Pero, ¿qué es eso de «lactancia artificial fisiológica»?


No es más que la alimentación del bebé con leche artificial preparada con fórmula adaptada, respetando su ritmo, su fisiología digestiva, y favoreciendo que se produzca el mismo impacto sobre el sistema nervioso central del bebé, que se produce durante la interacción madre-hijo en el amamantamiento.

¿Y cómo puede lograrse esto?

Reproduciendo todo lo que sea posible la situación del amamantamiento, sustituyendo el pecho por la herramienta con la que vaya a ofrecerse la leche. Es decir, intentando que el bebé reciba los mismos estímulos, cercanía y contacto, que recibiría si estuviera siendo amamantado, para intentar que su organismo se comporte de igual manera y libere las mismas hormonas que estando al pecho de su madre.

Situaciones en las que puede no haber amamantamiento

  • Lactancia materna diferida: tomas de leche  materna que no pueden realizarse al pecho directamente por el motivo que sea (letargo, hipotonía, inmadurez, problemas de agarre, succión o deglución, grietas en el pezón, etc) y conlleva una extracción de la leche y una alimentación del bebé a través de otro dispositivo.
  • Lactancia materna con suplemento de leche extraída: cuando el bebé requiere suplemento tras el pecho y este se da con leche extraída.
  • Lactancia mixta: para suplementar con fórmula o bien para combinar ambos tipos de alimentación por deseo materno
  • Lactancia artificial exclusiva: alimentación sólo con fórmula adaptada

Métodos respetuosos con la fisiología de la succión y deglución del bebé

Lo primero que hay que ofrecer a la madre es información sobre las alternativas que sí respetan la fisiología de su hijo, que le permiten alimentarse a su ritmo y no le generan el estrés de un biberón común.

A continuación se pueden ver algunos en las siguientes imágenes:

Foto: hospitalgeneraldesoledad.wordpress

Foto: asesoradelactancia.blogspot

Foto: www.albalactanciamaterna.org

Foto: asociacionsina.org

Método Kassing. Otra forma de dar el biberón

Resumiendo, se lleva a cabo del siguiente modo:

Tetina de base estrecha y larga, o tetina Calma de Medela (esta tetina puede dificultar a veces la succión en niños con anquiloglosia). La tetina calma cuenta con un sistema de válvulas que hacen que la leche sólo salga si el bebé succiona, a diferencia de las tetinas normales, de las que la leche sale sin esfuerzo e incluso «llueve» en la boca del bebé.

  • Colocar al bebé en posición sentado. Es importante la verticalidad de su cuerpo.
  • Despertar sus reflejos primitivos: reflejo de búsqueda y de succión.
  • Esperar apertura máxima de la boca e introducir hasta unión de paladar duro y blando.
  •   Respetar los ciclos de succión y pausas propios de cada niño. Inclinar y desinclinar hasta la  horizontalidad.
  • Realizar pequeñas pausas e incluso sacar el biberón de la boca tras 15-20 succiones para volver a repetir el proceso.
  •  La cantidad que el niño desee.

Sin embargo, la forma «tradicional» de dar un biberón:

No permite la autorregulación del bebé, le estresa porque en ocasiones no puede gestionar el ritmo con el que sale la leche y le resulta difícil coordinarlo con su deglución y su respiración.

No le permite desarrollar las sensaciones de hambre y saciedad, porque es el adulto quien decide el horario y la cantidad que debe tomar.

A menudo suele tomar más volumen del que le corresponde, produciendo distensión gástrica y otras consecuencias derivadas de la sobrealimentación, como el sobrepeso, la sobrecarga renal o el exceso de proteínas.

Favorece el reflujo gastroesofágico y las molestias gastrointestinales.

Incluso a veces vemos dar el biberón desde la distancia, o haciendo otras cosas a la vez, con desapego.

Ejemplos:

5 sentidos

Tenemos 5 sentidos que estimular. Si solo alimentamos, estaremos estimulando el gusto, pero desatendiendo los otros 4 sentidos.

TACTO. El biberón siempre en brazos

Mantener al bebé lo más cerca del pecho, para que se sienta arropado por el calor y la presión de nuestro contacto

VISTA

El bebé no debe perdernos de vista porque somos su referencia, su seguridad y protección.

Las miradas entre la madre y el bebe  favorecen la liberación de hormonas implicadas en el vínculo afectivo. 

OÍDO

Dedicarle palabras de amor al bebe mientras le alimentamos hace que se sienta seguro.

Oír nuestra voz, que reconoce desde que estaba en el útero, le ayuda a relacionarse con el medio.

OLFATO

El bebé reconoce a su madre mediante el olor gracias a la cercanía y el contacto piel con piel.

Todo ello favorece en el bebe y la madre un estado similar al que se produce durante el amamantamiento, en el que se liberan hormonas que favorecen el bienestar de ambos, el desarrollo del niño  y el vínculo afectivo.

Parece todo muy obvio, pero es necesario informar a las familias de la importancia del contacto durante la alimentación, y de reproducir las condiciones de la lactancia natural para producir los mismos beneficios (salvo los nutricionales e inmunológicos, como ya he indicado) en el cuerpo del bebé, o al menos, para intentar evitar los riesgos de no producirlos.

Para más información:

Dar el biberón como si fuera el pecho

http://www.msssi.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/maternidadSaludCiencia.pdf

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