Empujar al bebé a una independencia que no toca, produce daño

A lo largo de millones de años de evolución,  el ser humano ha ido adquiriendo la posición erguida. Como primos hermanos del mono que somos,  caminábamos ligeramente agachados.

Con la adquisición de la bipedestación (caminar sobre 2 piernas), se ha modificado el canal del parto y el momento del mismo se ha adelantado.  Con el adelantamiento de la pelvis hacia adelante y la modificación de su diámetro, la mujer necesitaba que sus crías tuvieran la cabeza más pequeña para parirlas.

Por ello, como adaptación evolutiva, el embarazo fue disminuyendo su duración para dar a luz crías más pequeñas,  con un perímetro cefálico menor,  y a consecuencia, más inmaduras y menos preparadas para la vida extrauterina

 

Esto nos hace entrar en el grupo de animales altriciales,  es decir,  inmaduros al nacer y que, sin una atención y protección adulta moriríamos.

El hombre es uno de los animales que más tiempo permanece siendo dependiente de sus progenitores,  en comparación con otros animales.

 

Un feto recibe comida 24 horas al día y desconoce qué es el hambre. Está a la temperatura idónea y desconoce qué es tener frío o calor. Está protegido dentro del útero recibiendo amor y cobijo y desconoce la soledad,  el desamparo y la desatención.

Un recién nacido era un feto con todas estas necesidades satisfechas hacía unas horas,  por lo que sus necesidades para sobrevivir siguen siendo exactamente las mismas. Por ello el bebé es tan vulnerable, necesita contacto continuo materno, porque en esa nueva etapa extrauterina sigue siendo la única que puede darle ese alimento,  ese cobijo y esa seguridad.  Necesita seguir creciendo y desarrollándose fuera durante todo el tiempo que la evolución le ha robado y privado de continuar su desarrollo dentro de su madre.  A esta etapa se le llama etapa o periodo  de exterogestación.

El bebé necesita para su correcto desarrollo físico,  cerebral,  emocional y fisiológico continuar en estrecho contacto materno.

Por ello, sus esfuerzos se dirigen a reproducir constantemente esa situación de cuidado y seguridad. Su conducta va dirigida a despertar en su madre una actitud de protección: brazos, contacto, amamantamiento frecuente, consuelo, alivio.

Y, ¿qué proporciona ese contacto?

– El pecho materno garantiza la  supervivencia porque le proporciona alimento, consuelo y seguridad.

– El tórax materno proporciona la temperatura necesaria gracias a un fenómeno fisiológico que se denomina sincronía térmica,  que se pone en marcha al realizar el piel con piel. Esto es, que el tórax de la madre es capaz de modificar su temperatura para adecuar la del bebé a sus necesidades. Si el bebé tiene calor o fiebre,  los termoreceptores de la madre lo detectan y su cerebro envía las señales oportunas para que el tórax disminuya su temperatura volviéndolo más frío.  Si un bebé está hipotermico hará justo lo contrario, por lo que la temperatura de la madre aumentará para satisfacer la necesidad de su hijo y que este eleve su temperatura.

El tórax materno en un piel con piel es la mejor incubadora y la mejor cuna térmica. En este y otros conceptos radica la importancia del método canguro.

Incluso se ha evidenciado como los niveles de glucemia permanecen mas altos, la frecuencia cardiaca en cifras más adecuadas,  y ni que decir tiene de la prevención de MSL (muerte súbita del lactante), gracias a la sincronización respiratoria entre mamá y bebé que evita la apnea responsable de este terrible suceso.

– Tener al bebé cerca y en estrecho contacto hace que el cerebro de la madre libere oxitocina, previniendo el sangrado en el postparto inmediato, y lo que será más importante para el resto de la vida de esa personita que acaba de nacer: se produce el vínculo afectivo, que determinará su desarrollo cerebral y la conexión de sus redes neuronales, suceso importantisimo por ser responsable del desarrollo de la personalidad y de la presencia futura de psicopatologías cuando existen déficits en este proceso de vinculación.

Sabemos que la oxitocina lleva al enamoramiento de madre y bebé a un nivel neuroendocrino, y activa áreas cerebrales maternas destinadas a desarrollar conductas de cuidado hacia la cría.

Ver «Maternidad y salud. Ciencia, conciencia y experiencia»

Este suceso tan importante corre un grave peligro en la sociedad actual,  en la que continuamente se empuja a los niños incluso siendo aún bebés a alcanzar niveles de independencia para los que ni siquiera muchos de nosotros estamos preparados siendo adultos. Existen expertos que afirman que éste es el origen de la gran prevalencia de psicopatologías de la era actual,  que cada vez aparecen a edades más tempranas.

Se olvida que el cuerpo de la madre es el hábitat natural del bebé y se causa un gran daño empujándole a una independencia que aún no le toca vivir.

En definitiva, somos dependientes por naturaleza,  nos necesitamos unos a otros, nuestros hijos nos necesitan para desarrollarse como personas sanas física y mentalmente. 

3 premisas para empezar bien la lactancia

Cuando vamos a ser madres, nos preocupamos de todo lo que girará en torno al bebé. Queremos lo mejor, que no les falte de nada. A veces se nos olvida algo esencial: la información sobre lactancia durante el embarazo.

 Sí, una vez más, insisto: información, información y más información.

Las familias se informan mucho sobre el mejor carrito, la mejor cuna o la mejor silla para el coche, y no caen en la cuenta de informarse (bien) sobre lactancia.
Absorbe toda la info que puedas: asiste a talleres, busca actividades online que realizamos algunas asesoras, acude a grupos de apoyo a la lactancia. 
Todo lo que sepas hoy, te ahorrará dudas mañana, que ya tendrás contigo a tu bebé. Y creeme, la cosa cambia!

Si no te has informado, o no te apetece hacerlo, al menos quédate con estas 3 cosillas:

 Que no os separen, piel con piel e inicio precoz de la lactancia

Esto es crucial. En las dos primeras horas tras el parto, el bebé se encuentra en un estado de alerta tranquila gracias a las catecolaminas que ha liberado al pasar por el canal del parto. Es por ello que hay que aprovechar esa predisposición para mamar, ese estado en el que te mira y te identifica, en el que os vinculáis y todos sus sentidos están a flor de piel. Es el momento ideal para intentar un agarre espontáneo e iniciar la lactancia. Empezará a tomar calostro, esa sobredosis de inmunoglobulina A que estará proporcionándole su primera vacuna. 

 Si algo no va bien, busca ayuda, que valoren una toma, su boca, tus pechos, y cómo es vuestra lactancia

 

Acude a alguien que no solo valore al bebé y a ti, sino que además veas que te da soluciones, vías de actuación y herramientas para mejorar. Si no es así, sigue buscando. Consulta a otros profesionales (otras matronas, enfermeras de pediatría o pediatras) y busca un grupo de apoyo, asesoras de lactancia o consultoras internacionales de lactancia materna (IBCLC)

Aleja los comentarios que cuestionen tus capacidades para dar el pecho

 A veces pueden ser muy bienintencionados, pero no siempre que se lleva buena intención se consigue. Comentarios como «quizá tu leche no alimenta», o «quizá no tienes leche y ese niño tiene hambre», son desafortunados. La leche de todas las mujeres es maravillosa, y no existe ninguna leche que no alimente. Es una creencia muy errónea y completamente falsa. Todas las madres producen leche adecuada. Si el bebé necesita más cantidad de leche es algo que deben valorar los profesionales mediante la valoración del peso y el estado general del bebé, y ver por qué ocurre para solucionarlo y mantener la lactancia el mayor tiempo posible.

Y con estas 3 cosas me gustaría que te quedaras si vas a tener un bebé. Sólo esas 3.

TU BEBÉ Y TÚ SOIS LOS MAYORES EXPERTOS EN VUESTRA LACTANCIA


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¿Se puede comer de todo dando la teta?

Producir leche es un trabajo del cuerpo femenino que conlleva un gasto de energía, además de la que ya de por sí gasta en su día a día. Se calcula que son necesarias aproximadamente 500 Kcal extra para reponer lo que supone producir leche.

Es decir, hay que aumentar unas 500 Kcal más en la dieta (saludable) de la mujer lactante, para compensar el gasto de la lactancia.

¿Puedo comer de todo?

Un rotundo SI. Pero insisto, ¡¡¡SALUDABLE, por favor!!!. Una dieta saludable obedece a las recomendaciones de la pirámide NAOS

 

Siempre digo que uno de los mejores regalos que se le puede hacer a una familia que acaba de tener un bebé es llevarles COMIDA CASERA . Te lo agradecerán infinitamente. Además, siempre aconsejo cocinar comida sana y casera y congelar cuando se aproxima el parto, para cuando el bebé esté con nosotros, que apenas tenemos tiempo y  debemos dedicarlo a su cuidado, poder descongelar y tener un plato saludable siempre disponible. Esto quizá ahora te parezca una tontería e incluso una exageración, pero después se agradece muchísimo.

La Asociación Española de pediatría recomienda a la mujer lactante “una dieta variada, equilibrada y nutritiva, acorde con las costumbres locales y el apetito de la mujer”.

Probablemente tengas un poco más de apetito, por lo que haz caso a tu cuerpo.

¿Tengo que beber más agua para producir más leche?

No. Lo mismo ocurre con la sed. Notarás que tienes más sed, sobre todo coincidiendo con el reflejo de eyección de la leche durante la toma, por la liberación de oxitocina.  Algunas mujeres lo definen como una sensación de sed súbita y urgente de repente. Tu cuerpo pide que repongas para él lo que estás usando en la producción láctea.

Pero repito, para él, no para producir más leche. Por ello es listo, y utiliza el mecanismo de la sed, para que tú no te deshidrates.

Entonces, ¿no hay alimentos que no pueda comer?

Existe un mito muy extendido de que hay que evitar determinados alimentos porque le dan mal sabor a la leche.

Una de las maravillosas cualidades de la leche materna es que su sabor cambia constantemente.

La leche materna es un producto vivo y dinámico, que va cambiando su composición, color y sabor a lo largo del día, y a lo largo de la lactancia, en función de la alimentación materna y de las necesidades concretas del bebé.

Para el bebé, es como comer un plato diferente cada día, todo un privilegio. Cuando estaba intraútero, ya el líquido amniótico que tragaba, tenía sabor adquirido por los alimentos de la madre, por lo que el bebé está más que acostumbrado a ese dinamismo y variedad de sabores. Así que no, no hay que evitar comer espárragos, ni alcachofas, ni nada, porque le dé “mal sabor a la leche”. La leche cambia, pero al bebé le gusta, y está más que adaptado a ello ya desde el vientre materno.

Además, esta variabilidad de sabores le ayuda a adaptarse mejor después a la dieta familiar, cuando se inicie la alimentación complementaria.

Aquí puedes ver una infografía muy curiosa elaborada por Alba Padró, IBCLC de Alba Lactancia, sobre los diversos colores que puede adquirir la leche de las madres.

 

Una serie de alimentos desaconsejados para la población general

Hay algunos alimentos de los que se aconseja hacer un consumo prudente, lo menor posible, pero es una recomendación para toda la población general, con especial insistencia en niños, embarazadas y lactantes.

–          Pescados grandes por su alta concentración de metales pesados (pez espada o emperador, atún, cazón…)

–          Se recomienda evitar en la medida de lo posible el consumo frecuente de paté y el hígado, por su elevadísimo contenido en vitamina A. La vit A es una vitamina liposoluble, por lo que el organismo no la excreta (elimina) por vía renal y la acumula en el tejido graso y órganos dando lugar a una hipervitaminosis.

–        Las algas, que aunque no son muy habituales en nuestra dieta, pero es necesario conocer que tienen una altísima concentración de yodo (1 solo gramo está muy por encima de la cantidad diaria de yodo recomendada)lo que puede ocasionar trastornos tiroideos en la madre y en el lactante. Además, también están contaminadas con metales pesados.

¿Influye lo que como en que tenga gases o estreñimiento?

No. Los alimentos flatulentos consumidos por la madre SOLO producen gases en el intestino materno. Pero en ningún caso el gas pasa a la sangre y de la sangre a la leche. Esto es impensable.

Sí puede ocurrir que el bebé sufra  alguna intolerancia alimentaria a algo que la madre consume, por ejemplo, a la proteína de leche de vaca, y tenga síntomas digestivos, pero ese es otro cantar.

Del mismo modo, si el bebé tiene dificultad para hacer caca, no influye para nada que la madre se atiborre a comida rica en fibra. La fibra no se absorbe, es decir no pasa a la sangre, y por tanto, no puede pasar a la leche.  Sólo tiene un efecto a nivel local, en el intestino de la madre. Es decir, si la madre se pone morada a fruta y verdura, será fabuloso para su tránsito intestinal, pero no tendrá ningún efecto sobre las cacas de su hijo.

Además, no olvides que los bebés alimentados sólo con leche materna, pueden estar varios días sin hacer caca sin que esto sea un problema.

¿Y si me gustan las infusiones?

Muchas infusiones son percibidas como inocuas por considerarse algo “natural”. Hay multitud de hierbas contraindicadas durante la lactancia porque pueden tener un efecto directo sobre la producción, disminuyéndola, o directamente pueden tener toxicidad sobre el lactante, ya que tienen poder farmacológico.

Por ello, si tomas infusiones o fitoterapia, es preciso que consultes www.e-lactancia.org para asegurarte de que es seguro.

Algunas de las infusiones contraindicadas son:

–          Hinojo. Riesgo alto

–          Fucus. Riesgo alto

–          Anís estrellado. Riesgo muy alto

–          Menta poleo. Riesgo alto

–          Alfalfa. Riesgo alto

No dejes de asegurarte antes de tomar cualquier infusión,  de que tiene un riesgo bajo o muy bajo para la lactancia.

¿Algún alimento hace que tenga más leche?

No existe evidencia científica firme sobre que ciertos alimentos y/o bebidas aumenten la producción de leche.

Si crees que necesitas aumentar tu producción, acude a un grupo de apoyo o consulta con alguien experto en lactancia antes de tomar nada por tu cuenta u ofrecer suplementos al bebé.

LA MEJOR FORMA DE AUMENTAR LA CANTIDAD DE LECHE ES LA LACTANCIA A DEMANDA Y UNA BUENA TÉCNICA DE SUCCIÓN-DEGLUCIÓN Y TRANSFERENCIA DE LECHE.

ES DECIR, QUE TU BEBÉ MAME TODO LO QUE QUIERA, EL TIEMPO QUE QUIERA, Y LO HAGA BIEN